Bukele inicia la ruta de sanciones internacionales

Por Dr. Napoleón Campos, experto en Temas Internacionales.

Publicado por Exclusiva Digital, El Salvador, Centro América

DIC 14, 2020

Desde hace meses advertimos que la intervención militar y policial de la Asamblea Legislativa por Nayib Bukele abría una caja de pandora hacia dentro y hacia fuera de El Salvador.

La concatenación del 9 de febrero con las compras anómalas e irregulares del gobierno durante la emergencia del COVID-19 -compras típicas de corrupción- y los hechos sucesivos de irrespeto a la Constitución y las instituciones de la República, así como la desobediencia a las sentencias judiciales (caso Mozote, en particular) y a las resoluciones de nuestro alto tribunal constitucional, sólo podían percibirse desde el exterior  como lo que son: un serio deterioro democrático y un atentado contra los Acuerdos de Paz de los cuales expresamente se ha burlado Bukele.

La comunidad internacional le apostó a la construcción de la paz en El Salvador y en toda la región que se plasmó en el Protocolo de Tegucigalpa (1991) y particularmente en el Tratado Marco de Seguridad Democrática (1995). El mundo hizo aportes políticos, diplomáticos, financieros y técnicos, a nuestro país y a Centroamérica, que siguen siendo un ejemplo.

Más recientemente, los socios extendieron el compromiso por la vigencia de los valores y principios democráticos en los esquemas de cooperación como el Acuerdo de Asociación de la Unión Europea y los Fondos del Milenio (FOMILENIO) de EEUU. Accesos comerciales preferenciales, cientos de millones de dólares y euros en cooperación técnica y financiera, están atados a la democracia y al Estado de Derecho en El Salvador.

Bukele tensó más al país con la manipulación de la Fuerza Armada y la Policía Nacional Civil, con la obstrucción a las investigaciones sobre corrupción por la Fiscalía General y la Corte de Cuentas. No atendió los exhortos a rectificar que le realizaron en septiembre, en dos sendas cartas, congresistas demócratas y republicanos, que se sumaron a los llamados realizados a diario en casa por la ciudadanía, iglesias, universidades, y por nuevas fuerzas políticas democráticas como Nuestro Tiempo. A título personal, hacia octubre advertí que íbamos camino a sanciones internacionales.

Si Bukele no ve en el no concurso del país para un FOMILENIO III una sanción provocada por él, cometerá su mayor desatino histórico. Si Bukele no ve en el corte de la ayuda externa como la colisión del país con los límites internacionales, suspensión que puede profundizarse después del 20 de enero en la relación con la Administración Biden, el tránsito al aislamiento -al nivel de Venezuela y Nicaragua- es el trayecto que nos espera el 2021 como si la recuperación tras la pandemia no fuera suficiente castigo y tragedia para El Salvador.

Las elecciones del 28 de febrero serán cruciales para detener la ruta hacia el caos y la demencia. Votar es una responsabilidad histórica de todas y todos.

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