Drástico descenso en remesas que se prevé para el Triángulo Norte de C. A.

Los bancos centrales reportaban en marzo un descenso en los envíos. Analistas sugieren crear planes para brindar ayuda focalizada a hogares vulnerables.

PUBLICADO POR LA PRENSA GRÁFICA, EL SALVADOR, CENTROAMERICA.

Por Rosa María Pastrán

MAY 04, 2020

Los envíos de remesas a los tres países que conforman el Triángulo Norte de Centroamérica han registrado un descenso en las últimas semanas, según han reportado los bancos centrales de El Salvador, Guatemala y Honduras.

En El Salvador, el Banco Central de Reserva (BCR) reportó la recepción de $439.6 millones en remesas para marzo, un baja de $52.5 millones en comparación con marzo de 2019, que representa una caída interanual de 10.6 %.

Aunque al comparar los ingresos obtenidos en el primer trimestre de 2020 ($1,313 millones) con los del mismo período de 2019, es un 1.4 % más.

En el caso de Guatemala, los envíos en marzo sumaron $746.7 millones, lo que representó una caída de 9.6 %. El promedio mensual que venía recibiendo este país era de $850 millones.

Sin embargo, la balanza es positiva al comparar lo recibido en el primer trimestre de 2020, que fueron $2,389.4 millones, con el mismo período de 2019, cuando se contabilizaron $2,205.3 millones, según las cifras publicadas por el Banco de Guatemala.

En el primer trimestre de 2020, Honduras recibió $1,377 millones, $105 millones menos a los recibidos en igual periodo de 2019, lo que representa una caída del 7 % .

Las remesas representan una importante fuente de ingresos para miles de hogares en estos tres países.

Para El Salvador y Honduras, el dinero que reciben anualmente por este concepto representa un 20 % de su Producto Interno Bruto (PIB), mientras que para Guatemala es de un 14 % del PIB, de acuerdo con datos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Para el analista Napoleón Campos, las cifras sobre la caída de las remesas en el Triángulo Norte “son altamente preocupantes” en el contexto de la covid-19, ya que a estas pueden considerarse como una línea de contención para que unas familias no caigan en pobreza, y para otras este flujo sostenido de dinero les han permitido salir de la pobreza.

“Son dos dinámicas distintas, pero de alguna manera complementarias. Ahora con el covid-19 tenemos un problema más inmediato que es el problema del hambre”, añade .

Campos sugirió que se debe de buscar a las familias más impactadas por la caída de remesas para entregarles ayuda de manera focalizada. El analista propone usar la información disponible como, por ejemplo, en El Salvador la Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples (EHPM).

“El Gobierno ya no puede improvisar o ejecutar acciones no articuladas. El conocimiento está ahí, en estadísticas y censos. Yo sí creo que debe de haber una ayuda económica, un bono, pero ese bono altamente focalizado a esta familias que ya no tendrán remesas en algunos meses”, expresó Campos.

En El Salvador, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) publicó recientemente un documento en el cual identifica a los grupos poblacionales más vulnerable ante la crisis, con ayuda del mapa de pobreza multidimensional.

Según este documento más de 164,000 hogares que dependen en buena medida de los envíos de dinero desde el exterior se encuentran en situación de vulnerabilidad; para estos las remesas son una tercera parte del ingreso mensual o incluso más.

Campos urgió a estos tres países a preparar ya un plan de reconstrucción “poscovid-19” ante la caída abrupta de remesas, la pérdida de empleo a nivel local y la crisis económica.

impacto

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