El mundo en el túnel del COVID-19

A la devastación humana corresponde una severa afectación en el comercio global, de las cadenas de suministro, de los empleos interconectados y las economías nacionales.

Napoleón Campos, experto internacional

PUBLICADO POR EL DIARIO DE HOY, EL SALVADOR, CENTROAMERICA.

POR NAPOLEÓN CAMPOS

ABR 04, 2020- 16:08

El médico oftalmólogo, Li Wenliang, observó en diciembre a siete personas con síntomas de una enfermedad muy parecida al coronavirus SARS que generó una pandemia el 2003. Los enfermos fueron puestos en cuarentena en un hospital local y tenían en común la visita al mercado de Wuhan conocido mundialmente por su explotación y consumo de animales silvestres.

Li y su triste epílogo ha sido confirmado por la prensa internacional. Li envió mensajes a sus colegas el 30 de diciembre exhortándolos a tomar las medidas sanitarias acorde al virus. Agentes de seguridad del Estado chino visitaron a Li cuatro días después y lo acusaron de “hacer comentarios falsos” los cuales habían “perturbado severamente el orden social”. Fue amenazado con ser llevado ante los tribunales. Los contagios se multiplicaron en Wuhan y se extendieron al país; la OMS calló -unos dicen que fue cómplice- hasta que los mandamases del Partido Comunista encendieron la alerta el 20 de enero; el Dr. Li se contagió y muere el 6 de febrero. Li es el primer mártir y genuino héroe contra el COVID-19.

Desde el mensaje de Li a la fecha se cuenta un trimestre de pesadillas y turbulencias desde globales hasta familiares y personales. La tragedia de Li se multiplicó: cuando escribimos estas reflexiones el mundo ya superó el millón de contagios y los 54 mil fallecidos, siendo el gran aliento los 218 mil recuperados.

A la devastación humana corresponde una severa afectación en el comercio global, de las cadenas de suministro, de los empleos interconectados y las economías nacionales. Los focos de infección en países desarrollados desencadenaron un shock monstruoso que empuja hacia la recesión. Tras tres meses del 2020, el respetado Índice Morgan Stanley (MSCI) sobre los mercados de valores señala sólo números rojos: para el mundo una caída de 21.7%; para los países desarrollados de 21.4 %; para las economías emergentes de 23.9%; para América Latina de 46.0%, es decir, aquí el desplome es mayor.

Por su parte, los índices de confianza para el consumidor y empresariales están erosionados desde Asia Pacífico hasta las Américas. A excepción de los sectores productivos y de servicios atados al combate y prevención de la pandemia y a la cuarentena (un conteo de la Agencia Francesa de Prensa estableció, el 02/04/2020, que la mitad de la población mundial ha sido invitada u obligada a quedarse en sus casas), el resto sufre pérdidas y la destrucción súbita y acelerada de empleos peor que el 2008-2009. Paradójicamente, el bienestar por el declive de los petroprecios ha sido eclipsado en este escenario.

A los efectos económicos internos en nuestros países (reducción progresiva de exportaciones por la menor demanda y volatilidad en los precios de los bienes que producimos; caída paulatina de importaciones claves para productos de consumo interno; suspensión de la migración circulatoria centroamericana con su propia derrama monetaria; cese del turismo interno y extranjero) debe apuntarse la recesión de la economía estadounidense, la destrucción de empleos y la consiguiente disminución de remesas hacia Centroamérica.

La Dra. Debbie Birx, coordinadora de la Casa Blanca ante el COVID-19, actualizó el 02/04/2020 su proyección de que en agosto -cuando EE.UU. supere el pico del contagio- la cifra podría superar las 90 mil muertes. Al mismo tiempo, el Dr. Anthony Fauci -principal funcionario sobre enfermedades infectocontagiosas- recomendó que el país se encamine a una cuarentena nacional.

Desde la economía real, durante la segunda quincena de marzo fueron presentadas en EE.UU. más de 10 millones de solicitudes para subsidio por desempleo, las cuales son atendidas gracias a los paquetes de alivio fiscal y económico (US$ 600 semanales adicionales a los que paga el Estado, rutinariamente). Sin embargo, decenas de miles de centroamericanos no son sujetos de este subsidio. Algunos expertos pronostican 20 millones de desempleados. Por tanto, el impacto sobre las remesas hacia Centroamérica será pronto y quizás más profundo que hace 12 años.

Los científicos advierten que el COVID-19 es nuevo en su detección y su paso a humanos, pero su existencia es indefinida. Su evolución es incierta tanto por un rebrote en la misma China (segunda ola de contagio) como por la conquista de una vacuna considerada como la única solución. El Instituto Migal de Israel asegura que en junio podría ofrecer un aerosol oral que restrinja el ingreso del virus por la boca y active anticuerpos fortaleciendo los glóbulos blancos devastados por el coronavirus. La vacuna, dice el Instituto, en el peor de los casos, transformaría el COVID-19 en un resfrío común.

Cada gobernante debe evaluar, pensar dos veces, las medidas sanitarias a impulsar y ejecutar en su nación, así como los planes de alivio fiscal y económico desde familias hasta empresas, los cuales deben ser robustos técnica, científica y financieramente. Los médicos y científicos son los consejeros idóneos para los gobernantes en esta crisis de salud pública. Más que por el virus, una decisión política equivocada puede sembrar el hambre entre los pueblos. Estamos hablando de los mismos pueblos desde los cuales partían caravanas de migrantes hace muy poco tiempo, la última el pasado 1° de febrero.

El autor es experto en Relaciones Internacionales, radicado actualmente en Guatemala.

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https://www.elsalvador.com/noticias/nacional/coronavirus-covid-19-pandemia-campos-napoleon/702861/2020/

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