La realpolitik desde Washington DC hacia El Salvador

Por Dr. Napoleón Campos, experto en RR.II. Candidato a diputado por S.S de Nuestro Tiempo

Publicado por Exclusiva Digital, El Salvador, Centro América

ENE 6, 2021

El martes 5 de enero acudimos a la última cita electoral en EEUU: la segunda vuelta por los dos escaños para el Senado en Georgia. El 3 de noviembre, el electorado optó por una mayoría estrecha para los demócratas en la Cámara de Representantes junto a la mayoría en los Colegios Electorales, Estado por Estado, a favor de la fórmula Joe Biden-Kamala Harris.

Hoy, EEUU es un libro abierto para nuevos hitos: el senador No. 49 para los demócratas es el religioso Raphael Warnock quien se convierte en el primer afroamericano en representar a Georgia en el Senado. La tierra del esclavismo, el escenario de “Lo que el viento se llevó”, empuja   un afroamericano hasta la Cámara Alta. Warnock se ha definido a sí mismo como un discípulo político de Martin Luther King y lo ha demostrado en su trayectoria de defensa de los derechos civiles desde el púlpito bautista Ebenezer y el centro de estudios Morehouse College en Atlanta.

El otro pulso lo protagoniza un judíoamericano, Jon Ossoff, un joven y laureado periodista quien lidera el conteo y se perfila como el Senador demócrata No. 50, hito que equilibrará el Senado justo para que el voto calificado de la vicepresidenta Harris haga la diferencia cuando las decisiones senatoriales así lo ameriten.

Nunca me ha simpatizado la realpolitik del “bus lleno”. La viví como emigrante en el México de los 80s bajo el todopoderoso PRI y fui testigo de que la grieta de la hegemonía provino del interior cuando Cuauhtémoc Cárdenas y Porfirio Muñoz Ledo proponen la ruptura democrática desde el PRI hacia todo México, mientras el actual presidente populista, siendo joven, miró hacia otro lado y permaneció dentro del PRI hasta cuándo le convino. Ciertamente, López Obrador pasó de largo la histórica reforma y renovación para colarse dentro de ella, exitosamente, más adelante.

El “bus lleno” demócrata en este primer tramo 2021-2023, hasta las próximas elecciones legislativas de noviembre de 2022, es una oportunidad dorada para Biden, Harris y el Partido Demócrata en su conjunto. Deben reivindicar todo lo que prometieron y no hicieron el bienio 2014-2015, primero, y, segundo, cumplir lo que ahora han prometido cumplir a partir de este mismo enero 2021.

Lo que nos concierne como salvadoreños

¿De nuestro interés? Uno, la Reforma Migratoria -con los parámetros que sean (fechas límites de ingreso al país, contingentes por nacionalidad y sectores por oficio y profesión, modos de acceso, etc.)- será siempre de beneficio y, como ya dije antes, será el regalo navideño que no tuvimos el pasado diciembre. De los 14 a 15 millones en situación “irregular”, más de 2 millones serían salvadoreños.

Dos, la ejecución inmediata y articulada del Plan Biden para Centroamérica en términos de inversiones público-privadas en la región en torno a los US$ 4 mil millones (para generar empleos dignos y que dichos empleos sean el freno real de la migración) en estrecho avance con el combate y la prevención de la corrupción. La lista de corruptos con sanciones directas a ellos y sus familias tanto de tipo político, como migratorio y financiero, será un segundo regalo navideño, pues apuntalará la vida constitucional e institucional vulneradas en El Salvador desde el 9 de febrero. Entre más larga sea esa “lista negra” de corruptos de ayer y hoy, y más amplio el abanico de sanciones, mayor será el beneficio real para nuestro atribulado país.

No queda más que cerrar la reflexión en la marcha con un concepto. Las sanciones internacionales son un elemento clave en la política internacional del Siglo XXI. Son medidas coercitivas, de fuerza, contra Estados, gobernantes, funcionarios públicos, entidades no estatales e individuos, considerados por la Ley como una amenaza a la Paz, la Seguridad y la Democracia; su objetivo es la rectificación de un comportamiento delictivo tal cual el caso de Nayib Bukele y sus ministros. Con Biden y el Partido Demócrata se nos abre así un capítulo esperanzador. Pero es la ciudadanía salvadoreña quien tiene la decisión soberana como sucederá el 28 de febrero: el rescate de la República con los votos.

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