NUESTRO PULSANTE 2019. RELACIONES INTERNACIONALES Y POLITICA EXTERIOR.

Dr. Napoleón Campos

Especialista en Temas Internacionales e Integración Regional

napoleoncampos.org

El turbulento 2019

En la antesala del 2019, para El Salvador se advertía un viraje en la conducción del Gobierno, pues el colapso del FMLN -como proyecto histórico y como apuesta electoral- era imparable. Los votantes en primera vuelta se inclinaron mayoritariamente por Nayib Bukele quien, en temas internacionales, había adelantado fuertes críticas contra el entonces presidente mexicano Peña Nieto, y los mandatarios de Honduras y Nicaragua aún en el poder.

El triunfo de Bukele se enmarcó en la instalada brecha, a nivel mundial, entre las sociedades civiles y el estamento político. El mojón de los pasados siglos entre derecha e izquierda, que en gran medida explicó la Guerra Fría desde 1946 a 1989, comenzó a ser reemplazado por la crispación entre gobernados y gobernantes. Esta divisoria es la versión contemporánea de la constante histórica que ha estado allí justo cuando el pueblo desafía en las calles un modelo autoritario (imperial, feudal, burgués, socialista/comunista), y en algunos momentos alcanza el poder el mismo pueblo. Gracias a Rousseau, hoy podemos afirmar que la soberanía del pueblo es y debe ser el principio real de las democracias históricas. Con Rousseau igualmente hemos aprendido que en la mayoría de sociedades ha existido una soberanía impracticable del pueblo, es decir, la soberanía del pueblo no se ejerce directamente, sólo se ejecuta por mediaciones cuyo rol es obstruir que el pueblo se constituya en la fuerza autónoma histórica, imposible de subyugar.

Ahora bien, el modo como emergió esta brecha en Europa Oriental, en los años 80s, cuando las ciudadanías derribaron a los gobiernos y partidos comunistas hasta nuestros días de Internet, Web, Redes Sociales, sin renunciar a la calle, remite a un escenario novedoso en la historia de la humanidad.

Qué quiénes se encumbran en las olas de cambio no sepan o no sean capaces de responder a las colectividades que los instalan transitoriamente en el gobierno y/o en el poder, es sólo una parte -importante y clave eso sí- de la resolución de los conflictos o su agravamiento.

El pasado 2 de diciembre, en mi Alma Mater, la Universidad Iberoamericana de Ciudad de México, el Servicio Universitario Jesuita entregó al expresidente de Uruguay, “Pepe” Mujica, el Doctorado Honoris Causa. Muy a propósito, dijo Mujica en su discurso de aceptación y agradecimiento: “Hay una tendencia contemporánea bastante masiva, de que los pueblos tienden a votar contra los gobiernos, sin tener muy claro a favor de qué votan”. Y, específicamente sobre la evolución reciente en México, afirmó: “Al final votan en contra de lo que hay. Porque al mexicano, me voy a permitir decirle: yo no voy a creer que masivamente los mexicanos se transformaron de izquierda. Yo creo que votaron masivamente hartos, que no es lo mismo”.

De aquí que la constante la encontremos en nuestro pulsante 2019 desplegándose desde Hong Kong pasando por el Medio Oriente (incluyendo Irak, que ha padecido décadas de tragedia interminable), África, Europa (los chalecos amarillos en Francia y las masivas protestas contra la reforma de pensiones), las Américas y la misma Centroamérica. Las banderas pro democracia, contra la impunidad y la corrupción, contra la perpetuación de gobernantes, y las banderas a favor de la equidad socioeconómica (de satisfacer las necesidades más elementales de siempre o de mejorar los satisfactores ya alcanzados), por la equidad de género, se hilan en coherencia con los esfuerzos internacionales, institucionales y personales contra la degradación ambiental y el cambio climático, el respeto a los Derechos de los Migrantes y Refugiados, entre otros.

Así, identificamos rostros, personajes, que encarnan transitoriamente las expectativas de cambio sin que necesariamente la brecha, divisoria o zanja, se cierre. Hemos de reconocer que el mal encausamiento del cambio deviene en una crisis de mayores proporciones como hemos visto en Bolivia pues de figura de la transformación, encarnando las postergadas reivindicaciones de los pueblos originarios andinos, Evo Morales se convirtió en violador de la Constitución (que juró defender) para postularse como candidato, manipuló las instituciones del Estado, y conspiró un fraude electoral cuando los votos no le favorecían para ganar en primera vuelta.

Igualmente, el 2019 vio emerger a la adolescente sueca, Greta Thunberg, quien colocó el acento de los presentes y futuros niños y jóvenes sobre la lucha por el medio ambiente y contra el cambio climático. Cuando ponemos punto final a estas reflexiones, Greta ha concluido su segundo viaje transatlántico por veleros ecológicos. Su movimiento “Fridays for Future” constituye una voz protagónica en el escenario internacional y es esperada en Madrid, España, para la Cumbre del Clima COP25, la cual fue traslada desde Chile por las masivas protestas ciudadanas. Sorprendentemente, cuando Greta estaba arribando a Lisboa, la Misión Internacional de Sabios afirmaba desde Bogotá, Colombia: “Los niños de las grandes ciudades y de las pequeñas poblaciones y los científicos soñamos cosas parecidas”.

Pero, por igual, atestiguamos a Crista Ramos, la adolescente salvadoreña quien, tras la finalización del programa TPS, interpuso ante una Corte de Distrito del Norte de California un recurso para evitar la deportación de sus padres y del resto de compatriotas amparados bajo el TPS tras los sismos del año 2001. El caso se titula “Ramos versus Nielsen” (el apellido de la entonces Directora de Seguridad Nacional de la Administración Trump). La demanda fue admitida y su primer éxito fue lograr que el tribunal federal suspendiera la conclusión del TPS, forzando a la Administración Trump a extenderlo. En contacto con hijos de ciudadanos de otros países amparados bajo TPS, dijo Crista a la prensa: “Me han inspirado a seguir luchando y me han dicho sus historias y cómo les afectaría si sus padres se tuvieran que ir. Escuchar sus historias me ha hecho más fuerte porque no solo estoy luchando por mi familia, sino por las familias de ellos también”. Y concluyó la joven: “Yo entré en esta lucha para mantener a mi familia junta y mantener juntas a las familias de todos los niños que sus padres tienen TPS”.

Pope Francis meets Crista Ramos and other US citizen children of TPS holders at the Vatican in October 2018.

Credit: National TPS Alliance via PRI.org

El viraje de la Política Exterior de El Salvador

El gobierno de Nayib Bukele no ha presentado públicamente una estrategia, plan, o programa, sobre la Política Exterior 2019-2024. A la fecha, contamos con acciones, omisiones, mensajes en redes sociales, a partir de los cuales hilar ciertas líneas de trabajo y comprender decisiones consumadas, algunas de ellas constituyen sustanciales golpes de timón.

Hace un año, publicamos en el Blog Centroamérica-Economía el artículo “El urgente y necesario viraje en Política Exterior. El Salvador 2019”. De lo establecido en este ensayo, podemos destacar sobre el ejercicio de gobierno acciones y omisiones de relevancia:

  1. La rápida atención al Reino de Marruecos. Marruecos es un socio confiable y cooperante de Centroamérica y de El Salvador. Lamentablemente, recibió el desplante desde el primer día del gobierno de Mauricio Funes al reconocer éste al grupo saharaui que proclama una república que no existe, salvo el Frente Polisario reconocido por Naciones Unidas como interlocutor para lograr la paz en ese punto del Sáhara marroquí, no obstante los señalamientos sobre el Polisario por sus nexos con Irán y otras agrupaciones terroristas del Oriente Medio y del Norte de África. En Casa Presidencial, el 15 de junio, en presencia del Ministro de Asuntos Exteriores marroquí, Bukele anunció el retiro del reconocimiento a la facción saharaui.
  2. Diversas acciones fueron orientadas positivamente a recuperar la comunicación, la confianza y la cooperación entre El Salvador y EEUU, tras años de malcriadezas y equívocos del FMLN, como partido político y como gobierno, contra EEUU, nuestro principal aliado comercial, político, diplomático, migratorio, del país. A este nuevo clima de entendimiento se han sumado, desde EEUU, congresistas tanto Demócratas como Republicanos, inversionistas de altísimo perfil (como la familia Buffett), fundaciones académicas, entre otros. Queda por ver si el nuevo tramo de la relación El Salvador-China Popular no afecta -en más de un sentido- lo logrado en 7 meses entre el nuevo GOES y la Administración Trump. Esto lo trataremos más adelante
  3. La diáspora. El Migration Policy Institute ha estimado que para el año 2017, el 3% del total de la población migrante en EEUU había nacido en El Salvador, sólo superado por los originarios de Filipinas 5%, India 6%, China también 6% y México 25%. Este importante centro de investigación igualmente reportó que los ciudadanos de Honduras, El Salvador y Guatemala, aprehendidos en la frontera suroeste de EEUU, pasaron de 238 mil en el año fiscal 2014 a más de 600 mil en el año fiscal 2019 que recién va concluyendo. La diáspora, como vemos, comprende a nuestros paisanos sin documentos que lograron ingresar a suelo estadounidense (el contingente más grande estimado en más de un millón), el contingente de retornados forzosos y migrantes circulatorios (otros cientos de miles), los TPS (+195 mil) y los DACA-“Dreamers” (+28 mil). A mi juicio, no hay claridad sobre la estrategia del gobierno de Bukele ni por los connacionales sin papeles ni por los aprehendidos, deportados y migrantes circulatorios, pues para los TPS y DACA-“Dreamers” nadie desde El Salvador puede hacer mayor cosa, menos agenciarse algún triunfo político sobre la materia, pues su desenlace saldrá del pulso en los tribunales entre la Administración Trump y la defensa de los propios interesados y afectados como lo ilustra y encarna heroicamente la joven Crista Ramos.
  4. El vecindario. América Latina ya no puede ser vista como la región dónde el péndulo, según el país que se analice, va de izquierda a derecha y viceversa. Sea que desde El Salvador veamos hacia el norte o al sur de la región, lo que se atestigua es el descontento y el fin del “valor de la duda” por los gobernados hacia sus gobernantes: la paciencia concluyó. Ante el vecindario, el gobierno de Nayib Bukele ha impreso sustanciales giros: reconoció como representación legítima del pueblo venezolano al presidente interino Juan Guaidó; la Ministra de Relaciones Exteriores, Alexandra Hill, expuso ante la OEA la recuperación del compromiso del país con los instrumentos hemisféricos para la defensa de los valores y principios democráticos y de los Derechos Humanos; restableció al más alto nivel el diálogo, la confianza y la cooperación con el presidente López Obrador de México, aunque permanece como Embajador salvadoreño el personaje clave de las finanzas públicas durante los dos gobiernos del FMLN; puso en el congelador la relación con la tiranía de Daniel Ortega en Nicaragua, que carga con el fardo del asilo (y la posterior nacionalización) a Mauricio Funes para garantizar su impunidad. Sin embargo, sobre Nicaragua, el presidente Bukele, durante estos meses que ha ostentado la presidencia pro témpore del SICA, pudo haber invocado el Tratado Marco de Seguridad Democrática para enfocar las violaciones a los Derechos Humanos perpetradas por Ortega y sus secuaces. Por igual, la invocación de este Tratado pudo haberse realizado para enfocar la crisis política e institucional en Honduras, agravada por los juicios por narcotráfico y vínculos con el crimen organizado transnacional contra familiares de expresidentes y del gobernante Juan Orlando Hernández.
  5. El medio ambiente: la grave omisión. El gran tema a mi juicio inactivo es el de una diplomacia ambiental del más alto perfil. Para un país con los endémicos conflictos medioambientales, vulnerable a los desastres y al cambio climático, la bandera ambiental no está en el lugar donde debiera estar. Tan así, que cuando cierro estas reflexiones, el presidente Bukele sigue sin aparecer en la lista de mandatarios que participarán en el segmento pico de la Cumbre del Clima COP25 (11-13 de diciembre). Ojalá que al término de su gira por Asia se desplazara a Madrid y honre en ese foro clave no sólo los compromisos salvadoreños con el sistema internacional, sino a la vez las peticiones de cooperación para detener la degradación ambiental en y desde el país.

UN Climate Change Conference COP25 in Spain

MADRID, SPAIN – DECEMBER 02: (L – R) Chair of the Intergovernmental Panel on Climate Change South Korean Hoesung Lee, Spanish Prime Minister Pedro Sanchez, Chilean Environment Minister and COP25 President Carolina Schmidt, UN Secretary-General Antonio Guterres and Executive Secretary of the United Nations Framework Convention on Climate Change Patricia Espinosa attend the opening ceremony of the COP25 Climate Summit held in Madrid, Spain on December 02, 2019. The UN Climate Change Conference COP25 runs from 02 to 13 December 2019 in the Spanish capital. (Photo by Burak Akbulut/Anadolu Agency via Getty Images)

  1. China y Asia-Pacífico. Hace un poco más de 20 años, sugerí la estrategia para los países pequeños y periféricos de vincularse a la expansión económica y comercial de China Popular, a pesar de las violaciones sistemáticas a los Derechos Humanos (hoy agravadas por los campos de concentración para “reeducar” a millones de uigures, kazajos y otras minorías de religión musulmana; “reeducación” que ya ha sido calificada como “genocidio cultural”) ejecutadas por el Partido Comunista y sus líderes. La vinculación era elemental: venderle a China nuestras materias primas tradicionales, es decir, productos alimenticios de origen vegetal y animal. En dos décadas, China -generando descomunales gases invernadero: de 1990 a la fecha, su emisión de dióxido de carbono (CO2) aumentó 306%- se transformó de emergente a potencia, experimentando ahora un complejo conflicto arancelario contra EEUU que ha lastrado la economía mundial. Claro, del lado chino, era imposible abrir su economía a quienes reconocían a Taiwán. Lo extraño para el caso salvadoreño, es que el reconocimiento a Pekín se produjo al final de 10 años de gobierno del FMLN, cuando ya los votos del 2018 le eran adversos y las encuestas le vaticinan una debacle para el 2019. Sigo preguntándome por qué el FMLN no hizo el reconocimiento hacia el 2009 o 2010 bajo la presidencia Funes. Bukele ratificó el reconocimiento. Mientras, queda en puntos suspensivos si su visita oficial a China no afectará la relación con EEUU que apenas se ha restaurado. También hay un punto llamativo sobre la ayuda comprometida por China pues contrasta con lo que afirmó Bukele, ya en calidad de electo, en abril pasado: “yo cambio toda la ayuda humanitaria a cambio que los ojos de las empresas de EEUU y del mundo se pongan en El Salvador, vengan a invertir y a generar empleos acá. Nosotros estamos dispuestos a decir: No queremos ayuda humanitaria, pero queremos inversión. Queremos que nos ayuden, no con ayuda humanitaria, sino desarrollar nuestro país”. Tras su reunión con un grupo de empresarios de Shanghái el último día de su visita y las expresiones protocolares de buena voluntad, no se hizo ningún anuncio concreto sobre inversiones con nombre y apellido, ni para el corto ni el largo plazos. Ojalá las inversiones desde China se concreten más temprano que tarde por la generación de empleos que anhelamos todos los salvadoreños.

El Salvador President Nayib Bukele Visits China

BEIJING, CHINA – DECEMBER 03: Chinese President Xi Jinping (L) and El Salvador’s President Nayib Bukele inspect an honour guard during a welcoming ceremony at the Great Hall of the People on December 3, 2019 in Beijing, China. (Photo by Sheng Jiapeng/China News Service/VCG via Getty Images)

  1. El Servicio Exterior. Mencioné antes la controversial permanencia del exministro de Hacienda de los dos gobiernos del FMLN en la Embajada en Ciudad de México. Una permanencia frecuentemente observada y criticada en redes sociales pues el Sr. Cáceres no parece coherente o compatible con el gobierno de Bukele. Igualmente, no ha pasado por alto la falta de nombramientos de nuevos titulares en embajadas tan importantes como Washington D.C., la OEA y Madrid (España es nuestro aliado y puente para el mercado de la Unión Europea), entre otras. Un asunto no menos relevante es la imposición del FMLN de la “cubanización” del Instituto Especializado de Educación Superior para la Formación Diplomática, IEESFORD, que en el gobierno de Funes reemplazó a la Academia Diplomática “Mauricio Borgonovo Pohl”. Borgonovo Pohl fue secuestrado y posteriormente asesinado en 1977 por las FPL, una organización del FMLN, cuando fungía como Ministro de Relaciones Exteriores. Como docente, difícilmente puedo imaginar una formación de diplomáticos – meridianamente balanceada, equilibrada, con enfoques plurales- en manos de académicos enviados por el gobierno cubano. Espero que la “cubanización” del IEESFORD sea erradicada de raíz en aras de los intereses nacionales.

Los retos del 2020 y más allá

¿Annus horribilis? Se dice del año en el que suceden desgracias, así como hechos y desenlaces terribles. ¿Ha sido el 2019 un annus horribilis?

A 30 años de la Caída del Muro de Berlín, la tensión entre gobernados y gobernantes se ha agudizado. Pareciera que el mundo no aprende de las terribles lecciones de la Guerra Fría y las dos Guerras Mundiales. Los pueblos rara vez ejercen el poder. Las mediaciones entre partidos políticos, instituciones, y gobernantes corruptos y tiránicos, alejan al pueblo de este ejercicio. Afortunadamente, no en todos los casos los desenlaces han sido violentos o sangrientos, pero los señalamientos de violaciones a los Derechos Humanos se han generalizado en todo el mundo este 2019. Los sucesos en Chile, donde se cuentan en más de 200 los jóvenes cegados parcial o totalmente debido a los balines disparados por agentes policiales, no deben repetirse.

Algunos países, con etapas recientes de conflictos armados, constituyen los casos más preocupantes, pues en ellos la democracia ha retrocedido en vez de profundizarse, tan lejos de El Salvador como Iraq (donde murieron soldados salvadoreños enviados a una guerra ajena por Francisco Flores) y tan cerca como en Nicaragua con quien compartimos el Golfo de Fonseca. Una tiranía más en Centroamérica era impensable para el Siglo XXI. El irrespeto a la alternancia en los gobiernos, la apetencia por perpetuarse corruptamente en el poder, hacen de dichos países epicentros de inestabilidad regional e internacional. Este es, justamente, el sentimiento de un año terrible.

Protestas contra Daniel Ortega.

Crédito: Agencia EFE vía Milenio Diario.

La política exterior es reflejo, extensión, de la política interna. Con el respeto -dentro de El Salvador- a los Derechos Humanos, a la democracia, a la independencia judicial y a la separación de poderes, el gobierno de Bukele tiene y tendrá la legitimidad para reclamar dicho respeto en el vecindario y en el mundo, en el foro hemisférico de la OEA y en Naciones Unidas.

Pero no basta con buenas voluntades, no es suficiente desearle al velero y a su capitán que gocen de buen viento y buena mar. Debe existir doctrina, visión estratégica, inteligencia prospectiva, y la movilización de lo mejor del Servicio Exterior, sin improvisaciones, para agenciarnos -con resultados, eficacia y eficiencia- todos los beneficios posibles para el desarrollo nacional tanto en la relación bilateral con nuestros amigos y aliados -especialmente Estados Unidos, Unión Europea y México- como en los instrumentos internacionales consensuados en migración, medio ambiente y cambio climático, entre otros muchos asuntos de interés y urgencia nacional a los que por tiempo y espacio aquí no pasamos revista.

Si con Rousseau iniciamos es justo que con él terminemos. Rousseau no sólo se refirió varias veces a Maquiavelo sino que lo elogió: “Fingiendo dar lecciones a los reyes, se las ha dado y muy grandes a los pueblos”. Rousseau colocó la soberanía del pueblo en puridad y santidad, pero es en la historia donde esa soberanía se vuelve real, acotada en espacio y tiempo, con un pueblo equivocándose y con otro pueblo en acierto pleno para su bienestar y felicidad. Si para El Salvador este es un momento para cerrar lo más posible la zanja entre gobernantes y gobernados, no sólo el presidente Bukele y sus equipos, sino sobre todo nosotros los ciudadanos de dentro y fuera del país, tenemos mucho por hacer y aportar, como aquí donde nos hemos detenido para reflexionar sobre el Año Internacional 2019 y la Política Exterior de El Salvador.

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